DESCUBRIENDO LAS ISLAS COLUMBRETES

Descubrimos la belleza de Columbretes.

Podría empezar este post contando que el Viviravela por fin ha visitado Columbretes. Podría contar cómo fue la travesía o que durante la navegación avistamos una ballena (en realidad yo solo vi el chorro de agua, Sergi tuvo más suerte y le vio el lomo) y un pez luna, o que navegamos a buen ritmo y llegamos a la isla en diez horas. Pero no, lo más importante, lo que quiero contar, es el trato extraordinario que tuvo con nosotros Vicent, el técnico medioambiental que cuida de Columbretes desde finales de los ochenta y que nos hizo de guía.

Habíamos llegado el viernes por la tarde y acordamos con la persona que nos atendió por la radio que la visita a la isla la haríamos el sábado por la mañana. A las diez y media.
Teníamos toda la tarde libre y aunque el cielo amenazaba lluvia nada podía impedir que admirásemos la belleza de L’ Illa Grossa, el más grande de los islotes de Columbretes. El mar, el faro, la vegetación, el juego de luz que tenían el sol y las nubes, las gaviotas, y nosotros, los afortunados que disfrutábamos de todo el conjunto.

 

Video de la travesía:

Antes de poner un pie en tierra, Vicent ya nos esperaba, observándonos, curioseándonos mientras amarrábamos nuestra barca auxiliar al oxidado noray. Nos habló de vegetación, de temporales que enormes olas, de la antigüedad de cada uno de los islotes. Nos hizo apreciar el olor dulzón de la Lobularia maritima columbretensis, una flor blanca de forma redondeada que huele a miel y que a pesar de que el viento soplaba con fuerza, su aroma se colaba en nuestro olfato.

Viviravela en Columbretes
Lobularia maritima columbretensis

Recorrimos, fascinados, la parte visitable del archipiélago haciendo preguntas, comentando y razonando sobre todo lo que Vicent, con una pasión propia de una persona que vive aislada en un lugar remoto, nos contaba de su trabajo, de su forma de vida, de Columbretes. Nos explicó como cada una de las especies vegetales habían ido llegando, como se había trabajado para recuperar la particularidad biológica de la isla. Detectamos algunas carencias de habitabilidad para las personas que allí viven, que, ya reclamadas, andan perdidas en la burocracia de lejanos despachos.

Viviravela en Columbretes
La calma de la Isla

Llegamos al faro y allí nuestro guía nos habló de los halcones de Eleonora. De sus largos viajes desde Madagascar para anidar en Columbretes, y decidir que este paraíso es el lugar perfecto para tener a sus polluelos. También nos habló de la dura vida de los antiguos fareros y de sus familias. Del documental “Aillats, la memòria de Columbretes” donde antiguos moradores del faro hablaban sobre sus vidas en la isla.

Faro Illa Grossa Columbretes
De camino al faro

Nos despedimos de Vicent, apresurado él por qué se nos había ido la hora y tenía que hacer la comida (ese día era su turno), se nos quedó una especie de regusto amargo en la boca. Estábamos tan bien, tan a gusto que podríamos haber pasado todo el día hablando con nuestro guía y haciendo miles de preguntas.

Viviravela Columbretes
Columbretes desde arriba

Cuando llegamos a bordo del Viviravela estábamos de acuerdo en varias cosas:

1. Columbretes se debe visitar fuera de temporada. Así evitamos las aglomeraciones del verano, cuando un barco golondrina llena la isla de turistas y las bollas están repletas de veleros.

2. Solo pudimos disfrutar de la belleza exterior, de la terrestre, pero Columbretes es también Reserva Marína. Se nos quedó en el tintero bañarnos en sus aguas y observar la riqueza de los fondos marinos.

3. El temporal de viento y olas no nos permitió fondear en las otras islas, algunas de ellas con señales de las aberraciones que se hicieron sobre ellas cuando fueron el blanco de maniobras de tiro del ejército del aire.

4. Es el mejor destino para desaparecer un fin de semana. No hay wifi, ni señal telefónica, ni cafeterías, ni hoteles, ni tiendas. Solos el mar, la isla, el barco y nosotros.

Viviravela Columbretes
Amanece en Columbretes

Un comentario

  1. Genial Pareja! Como mola Columbretes! …y que ganitas de navegar con vosotros! A ver si la semana de San Vicente que las nenas no tienen cole nos podemos juntar… o nos vemos navegando por el Mediterráneo… Quien sabe!

    Un fuerte abrazo!

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