¿Qué soñarías si no hubiera límites?

Soñar sin límites es soñar sin miedo. Y tenemos miedo al juicio, porque nos han enseñado que querer muchas cosas es sinónomo de egoismo. Así que nos ponemos metas que sabemos que vamos a cumplir sin salirnos de la norma:

Estudiar una carrera, vivir con la persona que amamos, tener un bebé (o dos), ir de viaje a ese lugar tan lejano… Estos son proyectos que amamos pero que son (más o menos) fáciles de alcanzar. 

Luego están los sueños que nos exigen algún sacrificio mayor para ser alcanzados: para escribir un libro tenemos que sustituir el tiempo que pasábamos con nuestra pareja por la compañía del teclado y de la soledad de la habitación.

Para alcanzar una cima, digamos un 8.000, debemos entrenar duro, exponer a nuestro cuerpo a situaciones extremas para hacerlo resistente, y eso nos va a exigir un control de la alimentación que nos va alejar de las tapas y las cervezas de los viernes.

Cuando nuestro plan es emprender nuestro propio negocio, nos tiemblan las piernas al saber que perderemos la seguridad del sueldo a final de mes. Y todo esto sin hablar de lo que supone enfrentarnos al fracaso. 

Y por fin está lo que yo soñé y otros muchos locos y locas como yo. Dar la vuelta al mundo a bordo de un velero

En este caso no solo tienes que lidiar con tus miedos, si no con los de todo tu entorno. Cuando dices que quieres vivir en un velero, teniendo por residencia el planeta entero tu familia y amigos reaccionan levantando una ceja, comprobando que tu copa sigue llena, que no es el alcohol lo que te ha hecho decir algo tan irracional, se remueven en su silla, y, por fin, cuando se dan cuenta que no estás bromeando, preguntan:

¿En serio?

Tras unos segundos viene la gran avalancha: ¿Cuándo?¿Cómo?¿En barco?¿Y el trabajo?¿Qué haréis con la casa?¿Y vuestros hijos? ¿Pero tú no te mareabas?

Y lo que no saben es que no tienes respuestas para ninguna de esas preguntas.

¿Qué te detiene?

Lo que soñamos lo sentimos de forma constante. No varía. Está en nuestro interior y podemos notar su vibración en cada instante. Sin embargo cuanto mayor es nuestro sueño, mayores son nuestras resistencias..

Cada vez que tenemos la voluntad de soñar sin límites, un mar de emociones aparecen como por arte de magia. Cuanto mayor es el propósito, más grandes son los frenos.

La inseguridad, la autoexigencia, la desvalorización, la culpa como tantos otros no son más que miedos asentados en nuestra cabeza. Y lejos de silenciarse cada vez gritan más fuerte: NO PUEDES.

Lo peor de todo es que nos lo creemos. Nos paralizamos.

Mi trabajo como coach es acompañarte en el apasionante mundo de las respuestas. Encontrando las preguntas poderosas que te lleven a descubrir el qué, el cómo, el cuándo. Sabrás quién quieres ser. Y serás. .

Yo he navegado por esas aguas hasta llegar a soltar las amarras que no me dejaban abandonar el puerto. Ha sido un largo viaje. A veces realmente duro, a veces intenso, pero siempre revelador. 

¿Dónde quieres estar?

¿AMARRADA?
¿BUCEANDO EN TU PROPIA VIDA?

¿Qué puedo hacer por ti?

Acompañarte mientras sueñas sin límites. Y ya que he hecho el mismo viaje que tú estás a punto de iniciar, voy poder hacerlo desde la empatía. En cada momento podré identificarme contigo porque yo ya he caminado los mismos pasos que tu te dispones a emprender. 

Despertar no es solo el marcarse un objetivo. Es la certeza de que una vez se ha iniciado un cambio, ya no hay marcha atrás. Y sin embargo aparecen las dudas. Los miedos.

Y ahí es donde el coaching te puede ayudar. Porque reconocerás tu poder. Encontrarás tu fortaleza y el coraje que necesitas para alcanzar la plenitud. Para vivir a lo grande. Porque ahí fuera hay un mundo diseñado para ti. Esperándote. 

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