Viviravela
Ibiza Cala Bassa Viviravela aerea
VIDA NAUTICA

Cala Bassa, Ibiza. La mujer del café y las cuevas.

Amanece en Cala Bassa y el ambiente huele a café. Salgo a explorar con la tabla de paddle surf. El mar está tranquilo como solo lo está a esas horas. Empiezo mi expedición acercándome a la orilla de la playa, dejando a mi espalda las para mi, todavía ignoradas cuevas.

Cala Bassa Ibiza

A la entrada indicada para barcas auxiliares fondea una motora. Dentro una mujer prepara la cafetera, la de toda la vida. Mientras acaba de apretar el café le digo:

Bon dia. A lo que ella me responde lo mismo en nuestra lengua común.

Y es que Ibiza está desierta de turistas. Es el primer día de “la nueva normalidad” tras el confinamiento y Sergi y yo estamos casi seguros de haber sido los primeros en llegar. La primera valoración que hago, es que los habitantes de Baleares habrán disfrutado como nunca de sus islas. Y pienso: Bien que se lo merecen. Aunque luego, cuando baje a tierra y vea los efectos colaterales que la pandemia ha tenido con el sector servicios, pensaré en las familias que están pasándolo mal para acabar el mes.

Cala Bassa Ibiza desde tierra

Pero antes de todo eso, mi conversación con la mujer del café sigue. Que paz se respira ¿Verdad? Me dice en catalán. Le respondo que es una sensación preciosa al igual que la cala. Me aconseja que cruce al lado opuesto al que estamos. A la parte Este. Está lleno de cuevas, valen mucho la pena, me dice. Le doy las gracias y me la dejo encendiendo el hornillo de gas.

Me da por pensar que a todas las personas nos acercan más cosas de las que solemos reconocer. Y así, divagando sobre el comportamiento humano, llego a la primera de las cuevas.

Cuevas Cala Bassa Ibiza

Un foco de luz ilumina el interior descubierto de esta cueva de techo bajo. El agua cristalina me deja ver todo el fondo, así que me comprometo a volver con unas gafas y un tubo.

A la siguiente cueva decido llamarla La de las palomas. No sé si tiene nombre, pero desde luego pertenece a la familia de palomas que anidan en sus recovecos. Tras una breve observación decido no alterar la paz familiar y desaparezco intentando ser invisible.

A mi siguiente destino puedo entrar de pie sobre mi tabla. Es una cueva que se introduce en la montaña varias decenas de metros. Me sorprende su vista tanto al entrar como al salir. La imagen conforme la dejo atrás me parece de cuadro paisajístico.

Cueva grande Cala Bassa Ibiza

Ya me empiezan a molestar las plantas de los pies por la presión que ejerzo sobre la tabla, cuando alcanzo mi último objetivo. Una pequeña cala de la que no he encontrado el nombre, me sorprende con su intimidad. Pequeños refugios de pescadores permanecen cerrados y me pregunto quién será su propietario, cómo será su vida. ¿Todavía hace descender su barca desde allí?

A mi regreso al Viviravela le comento a Sergi que me parece una de las calas más bonitas que hemos visitado. ¿Será por las cuevas? ¿Por las aguas cristalinas? ¿Por la paz que se respira? Qué más da, me digo, me gusta y punto.

Aerea Cala Bassa Ibiza

Por si la geografía de la cala conocida a bordo de la tabla fuera poco, al atardecer bajamos a tierra para explorar el frondoso bosque mediterráneo que nos rodea. Tomamos un camino que nos introduce en un pinar al Oeste de la cala. Las vistas a Cala Bassa son preciosas, pero sin duda el plato fuerte, es llegar paseando hasta Cala Roja (a unos escasos 20 minutos). Desde allí disfrutamos de una espectacular puesta de sol.

Sitios nuevos, preguntas por responder, formas de vida lejanas y comunes a la vez. Cala Bassa, sin duda, nos ha cautivado.

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Puesta de sol Cala Roja Ibiza
Apuntes para navegantes

El calado ronda entre los 10 y los 20 metros. Aunque es una cala grande, hay poco sitio para soltar el ancla, pues hay muchas praderas de posidonia. No hay boyas, con lo que la capacidad para acoger barcos está bastante restringida. La cala está abierta a vientos/mar del Norte-NordOeste.

A la parte Oeste de la playa hay un pequeño muelle para dinguis en muy buenas condiciones cosa que se agradece.  En el momento que nosotros estuvimos no había problema de espacio, pero suponemos que también se puede dejar la auxiliar sobre la arena.

A lo largo de toda la playa se ubica el restaurante y chringuito CBbC (Cala Bassa beach Club). Como todo en Ibiza no es barato, pero se come bien y el lugar es inmejorable.

Navegar Cala Bassa Ibiza Navionics

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